Queridos hermanos en el Señor:
El
lema elegido para el «Día de la Iglesia Diocesana», que este año celebraremos
el próximo Domingo día 17 de Noviembre «La Iglesia con todos, al servicio de todos»
nos recuerda las palabras de Nuestro Señor «El que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro siervo; de
la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a
servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Cf. Mt 20, 27-28). Y su
servicio fue precisamente un servicio de donación, de amor «hasta el extremo» de cruz: Él se abajó, hasta la muerte, y muerte
de cruz, por nosotros; para servirnos, para salvarnos a muchos, a todos, sin
distinción de procedencias ni condiciones; pero sí mediante la fe –“para que todo el que crea en Él tenga vida
eterna” (cf. Jn 3, 16)- y el amor: porque “el que ama ha cumplido la ley”
(cf. Rm 13, 8).
Y el amor abarca la “Justicia” porque «todos los demás preceptos se resumen en esta fórmula: amarás al
prójimo como a ti mismo…» La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud”
(Rm 13,9). Por eso, el lema nos dice: “Con todos y para todos”. En efecto, esa
es también la misión de la Iglesia, siguiendo al Señor: estar “con todos”, con
los de dentro y con los de fuera; jóvenes y mayores; con los próximos y los
alejados; guardando en el rebaño a las 99 y buscando a la oveja perdida… El Año
de la fe que estamos celebrando y el ambiente de Nueva Evangelización en que
nos encontramos nos sitúan en esta dimensión de la misión recibida.
A todos nosotros se nos pide, pues, que nos confiemos a Él, a Cristo
Buen Pastor, que sigamos sus huellas y correspondamos al don de su amor con una
vida de entrega y donación animada por la fe y por el amor.
Y para ello viene este Día en el que, por una parte, queremos
poner de manifiesto la vivencia de la fe de los cristianos que caminamos como
pueblo de Dios en esta Diócesis de Asidonia-Jerez, que día a día intenta estar
al servicio de Dios y de los hombres. Y por otra, ayudarnos a vivir la experiencia de pertenecer
al Cuerpo de Cristo lo que implica que todos somos necesarios para hacer
presente el amor de Dios a la humanidad, aportando para ello nuestra oración,
trabajo y dedicación en las distintas tareas parroquiales o institucionales,
así como prestando nuestra ayuda económica para el sostenimiento de los
sacerdotes, de la evangelización, de la catequesis, de las actividades
pastorales, de la construcción y restauración de templos y de la atención a los
pobres.
Con esta carta, os animo vivamente a que colaboréis para que
nuestra Iglesia de Asidonia-Jerez pueda cumplir fielmente su misión de hacer
presente el amor de Dios a todos los hombres. Como Obispo os agradezco de
corazón vuestra entrega personal y vuestra generosa colaboración económica.
Con mi afecto y bendición,
+ José Mazuelos Pérez
Obispo de Asidonia-Jerez

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