sábado, 31 de diciembre de 2016

Ano Viejo y Año Nuevo

Wikipedia.- La Nocheviejavíspera de Año NuevoAño Viejo o fin de año, es la última noche del año en el calendario gregoriano, comprendiendo desde 31 de diciembre hasta el 1 de enero(Año Nuevo). Desde que se cambió al calendario gregoriano en el año 1582, se suele celebrar esta festividad, aunque ha ido evolucionando en sus costumbres y supersticiones.

Son innumerables las tradiciones y las supersticiones que se manifiestan por todo el mundo en relación a esa noche. La música y los fuegos artificiales acompañan las fiestas y reuniones sociales, forma común de llevar a cabo la celebración. La costumbre más extendida es brindar con champán durante las 12 campanadas.


En España, la tradición de Nochevieja más extendida es la de las doce uvas. Aunque se piensa que tuvo sus orígenes en Elche, en 1909, año en el que unos vitivinicultores de la comarca alicantina del Bajo Vinalopó la iniciaron para dar salida a un excedente de cosecha, realmente está documentada al menos desde diciembre de 1897. Consiste en comerse una uva cada campanada que da el reloj de la Puerta del Sol, en Madrid, a las 12 de la noche el día 31 de diciembre, antes, claro, acompañada con una buena cena en reunión de toda la familia. Se dice que quien no coma las 12 uvas antes de que terminen las campanadas tendrá un año de mala suerte.
Desde hace unos años se ha puesto también de moda llevar ropa interior roja: bragascalzoncillos, una liga, bufanda, gorros etc...
Cada ciudad de España tiene un lugar particular para recibir el Año Nuevo. Allí se reúnen miles de personas frente a un reloj centenario. Después de las 12 campanadas, ya en el año nuevo, es muy común felicitarse el año con todos los familiares de la cena y llamar a, todos los que están fuera. Por esta razón, las líneas telefónicas quedan colapsadas durante varios minutos después de la entrada del Año Nuevo. Luego se brinda con champán, cava o sidra. Hay quien introduce una joya de oro en la copa, generalmente una alianza, para augurar suerte en el año entrante.
Este evento se retransmite en directo por la televisión. Las 12 campanadas son emitidas cada año desde la Puerta del Sol de Madrid. Se come una uva cada tres segundos, una por cada campanada. Previamente, antes de las campanadas, baja una bola metálica del reloj y suenan cuatro cuartos.
El Año Nuevo es la celebración del inicio del año siguiente en el calendario, en función del tipo de calendario utilizado. La más común es la del 1 de enero, del calendario gregoriano, que fue instaurado por el papa Gregorio XIII en 1582, y que se utiliza en la mayoría de los países del orbe. Por causa de esta celebración, el 1 de enero es feriado en casi todo el mundo.
Tradicionalmente, el calendario romano comenzaba el primer día del mes de marzo. Sin embargo, era en el mes de enero(el undécimo mes) cuando los cónsules de la Antigua Roma asumían el gobierno, por lo que Julio César, en el año 47 aC., modificó el sistema, y creó el calendario juliano. Los romanos dedicaron el 1 de enero día a Jano, el dios «de las entradas, y los comienzos». El mes de enero recibió nombre en honor a Jano, «que tenía dos caras... una que miraba hacia adelante y una que miraba hacia atrás». Con algunas modificaciones realizadas en tiempos del cónsul Marco Antonio en 44 a. C., el emperador Augusto César en 8 aC. y finalmente por el papa Gregorio XIII en 1582. Dicho calendario se sigue utilizando.En éste el año comienza el día 1 de enero. El calendario gregoriano ha mantenido en los siglos posteriores la costumbre, y la celebración se ha caracterizado en seguir con el significado religioso que prevaleció durante la Edad Media .
Con la expansión de la cultura occidental al resto del mundo durante el siglo XX, el 1 de enero se convirtió en una fecha de carácter universal, incluso en países con sus propias celebraciones de Año Nuevo (por ejemplo, China). Desde entonces, la del Año Nuevo es uno de los principales festejos del planeta, y en muchos lugares suele iniciar desde la noche del 31 de diciembre del año que termina. Grandes eventos se realizan en las principales ciudades durante la Nochevieja (víspera del Año Nuevo correspondiente al 31 de diciembre), y son acompañadas con los más grandes eventos de pirotecnia. Algunos de los festejos más grandes del mundo se centran en WellingtonAucklandSídneyHong KongShangháiTaipeiTokioPionyang, RangúnBeijingDubáiMoscú, EstambulMadridParísBerlínLondresRío de JaneiroBuenos AiresSantiago de ChileValparaísoNueva YorkBogotáLimaMedellínCaracas y la Ciudad de México.
Mientras en Sídney se lanzan a medianoche más de 80.000 fuegos de artificio ante más de un millón y medio de asistentes, y en algunas ocasiones ha sido la fiesta más vista en televisión a nivel mundial, en Valparaíso (Chile) reciben a más de dos millones de visitantes para presenciar la pirotecnia más extensa del mundo a lo largo de 30 kilómetros de fuegos de artificio sobre toda la bahía. Llamada "Año Nuevo en el Mar", ésta abarca desde Quintay, al sur de Valparaíso, hasta Concón, en un espectáculo que dura más de 25 minutos. En Nueva York, la celebración se concentra en torno a una gran bola de cristal que desciende sobre una multitud en Times Square, y es la fiesta que tuvo mayor número de asistentes en 2009: más de tres millones de personas. Además, gran parte de las discotecas realizan fiestas para celebrar la llegada del nuevo año.
En Francia se acostumbra que la gente se besa bajo el muérdago a medianoche, y en España, la tradición es tomarse 12 uvas al compás de las 12 campanadas de la medianoche, y la zona de reunión más importante es la Puerta del Sol de Madrid.
En Bogotá, la cita es en la Torre Colpatria, en pleno centro de la ciudad, donde a medianoche, desde la azotea en el piso 50 se lanzan fuegos artificiales, precedidos por un concierto en un escenario construido sobre la carrera séptima que inicia a las 10 de la noche. La celebración se prolonga, con artistas de talla internacional, hasta las 3 de la madrugada.
En la cultura de Hispanoamérica existe una gran variedad de tradiciones y supersticiones para estas fechas, como forma de augurios para el año entrante. El descorchar una botella de sidra o champán a las 00:00 horas del 1 de enero aún se mantiene como todo un símbolo de celebración del Año Nuevo. En algunos países de América del Sur lo más común para celebrar la llegada del Año Nuevo es la quema de un monigote (muñeco hecho de trapos viejos relleno de paja que simboliza el año viejo o el año que está acabando) a las 00:00 horas del 1 de enero.
Debido a la rotación de la Tierra y los husos horarios, el primer lugar en recibir el nuevo año es Kiribati, en las islas Caroline y Kiritimati, mientras que Samoa Americana, la isla de Alofi, la isla Baker y la isla Howland, son los últimos lugares en terminar el año saliente.
En las celebraciones del año nuevo de 2014, los fuegos artificiales arrojados en Dubái quedaron registrados en el Libro Guinness de los Récords como los más grandes del mundo, pues en seis minutos se activaron 450 000 fuegos artificiales desde 400 lugares.
Según la tradición judeocristiana, el 1 de enero coincide con la circuncisión de Cristo (al octavo día de su nacimiento), cuando recibe el nombre de Jesús (según el Evangelio de Lucas).8

Cristo de la Defensión en la Cuaresma de 2015





viernes, 30 de diciembre de 2016

Señor de las Penas en la Cuaresma de 2016








ENTREGA DE JUGUETES DE LAS HERMANDADES JEREZANAS, A TRAVÉS DE LA UNIÓN DE HERMANDADES A LA SOCIEDAD DE SAN VICENTE DE PAÚL




Unión de Hermandades. En la noche de hoy jueves 29 de diciembre, las Hermandades jerezanas, a través de la Delegación de Acción Social de la Unión de Hermandades de Jerez, han hecho entrega a la Sociedad San Vicente de Paúl, de mas de un centenar de juguetes nuevos, para su campaña de Reyes, destinada a las personas que atiende esta entidad en nuestra ciudad, en la zona sur y la Sierra de San Cristóbal. 

En dicho acto, han estado presente el delegado de acción social de la Unión de Hermandades de Jerez, Sebastián Romero y el Presidente provincial de la Sociedad San Vicente de Paúl, Francisco Holgado.

Desde estas líneas, el Consejo Directivo de la Unión de Hermandades de Jerez, quiere agradecer la colaboración de las Hermandades en este campaña, que se une a la que cada una de ellas realiza a través de sus Bolsas de Caridad y Delegaciones de Acción Social.

“El amor a los Reyes Magos ha de ser un amor de tradición en familia”



Vicente Prieto Bononato pronunció un muy sentido II Pregón de los Reyes Magos

MAV COMUNICACION.- “Durante mis muchos años de permanencia en la presidencia de la Asociación de Belenistas de Jerez y asimismo de presidente de la Federación Española de Belenistas me habían pedido innumerables charlas y conferencias sobre todos los aspectos habidos y por haber de la Navidad pero jamás me pidieron que hablara de los Reyes Magos, de esa tradicional magia que tanto me agrada y tanto me conmueve y emociona. Por esta razón agradezco enormemente la oportunidad que me brinda MAV-Comunicación y las restantes entidades organizadoras de esta bonita iniciativa que este año alcanza su segunda edición”. Con estas palabras comenzaría ayer noche, en la Capilla de San Juan de Letrán, el II Pregón de los Reyes Magos pronunciado por quien fuese Rey Mago oficial de la ciudad y activo miembro de la Junta Directiva, además de presidente a lo largo de varias legislaturas de la Asociación de Belenistas de Jerez -hoy Presidente Honorario- Vicente Prieto Bononato.

Organizado por MAV-Comunicación, Grupo Clínicas Beiman, Cultusema, Bodegas Álvaro Domecq y la Escuela Superior de Idiomas de Jerez y contándose con la colaboración de la Asociación de Reyes de Jerez, Sociedad Magazine (Grupo Claver & Egler) y la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Madre y Señora del Traspaso, el II Pregón de los Reyes Magos satisfizo a la nutrida concurrencia que se dio cita en un emblemático lugar presidido además por el Niño Jesús que adorarán los Magos de Oriente alcanzada la noche del próximo 5 de enero. Presentó a Vicente Prieto el pregonero de los Reyes Magos de la pasada edición, José Arcas de los Reyes -presidente honorario de la Asociación de los Reyes Magos de Jerez- quien diseñó una muy ingeniosa glosa formal no sólo del currículo académico y profesional del ponente sino que además optó por la reivindicación siempre simpática a modo de sugerencia con tono de petición directa: “Así como es tradición en nuestros belenes la figura del cagón, que hemos dado en llamar el caganer, yo le pediría a Manuel Alcocer, actual presidente de la Asociación de Belenistas de Jerez, aquí presente en este acto, que pronto reivindiquemos y ya vayamos encargando a todos nuestros artesanos la figura del Vicenter, y que sea un pastor a imagen y semejanza de Vicente Prieto con una copa de vino en la mano, en gratitud a sus muchísimos años -toda una vida- dedicado al fomento del belenismo de Jerez de la Frontera”.

Vicente Prieto ofreció un pregón muy ameno, pedagógico en parte, muy vivencial de otro lado. Comenzó argumentando, a modo de confesionario abierto, que no existe mejor tradición que el amor en familia. Y que, al menos a juicio y a tenor de lo vivido y experimentado en su niñez, adolescencia y madurez -como padre de tres hijos- “el amor a los Reyes Magos ha de ser un amor de tradición en la familia”. He ahí la sustancia y la quintaesencia de la magia de la ilusión que jamás se evaporará a pesar de los modismos y las novelerías imperantes. “En mi familia -añadió- la leyenda de los Reyes Magos se mantenía durante muchísimos años. Porque la ilusión y la fe siempre se anteponía al conocimiento. Hoy día quizá cueste más esfuerzo mantener encendida esta llama porque, entre otras razones, el pragmatismo utilitario actual procura borrar esta tradición a toda costa. Debemos estar muy despiertos ante esta avalancha de confusión”.

Prieto Bononato, que se encontraba muy cómodo en el atril de la sede canónica de su Hermandad de Jesús Nazareno, dictó una primera parte basada en el rigor del Evangelio de San Mateo así como en otros textos de contrastada credibilidad histórica que, a menudo calzándolas con datos menos verificados pero igualmente mantenidos por la trasmisión oral y a su vez escrita de siglos, ofrecería a la postre una versión muy completa de los antecedentes biográficos y del origen de la figura de los tres Reyes Magos de Oriente. Incluyendo por lo demás alguna bellísima metáfora sobre la Catedral de Colonia, lugar donde reposan los restos de Melchor, Gaspar y Baltasar, y su intacta conservación ante los continuos bombardeos de Guerras Mundiales de innecesaria mención.

Quiso asimismo Vicente Prieto sincerarse con el público asistente -entre los que se encontraban, por ejemplo, el mencionado presidente de la Asociación de Belenistas de Jerez Manuel Alcócer o el pregonero de la Semana Santa de Jerez 2017 José Blas Moreno González- para narrar de tú a tú no pocas anécdotas -tan íntimas y tan inmensas a la misma vez- de su relación de niño con los Reyes Magos. Incluso aquella heroica escenificación -direccionada a distancia por sus padres con la colaboración extra de “las vecinas de abajo”- que a todas luces demostraba la existencia de sus Majestades y así acallar “la teoría de los sabihondos compañeros del colegio que colocaban a nuestros padres como protagonistas ejecutores de los juguetes que a nuestro nombre viajaban hasta casa”. Finalizó el acto con unas palabras de agradecimiento a cargo de Froilán Solís, Hermano Mayor de la Hermandad de Jesús Nazareno, así como con el brindis de un jerez de honor ya en la Sala Capitular de esta histórica cofradía de la Alameda Cristina.

martes, 27 de diciembre de 2016

Esperanza de San Francisco, en Diciembre









El 30 de diciembre se celebra laJornada de la Sagrada Familia


La Pastoral Juvenil propone, para el 4 de enero, la denominada Jornada de Silencio y Oración, que tendrá lugar en la Casa Nazaret


El objetivo es que chicos y chicas a partir de los 16 años vivan la experiencia de un día de retiro dedicado al Señor aprovechando un día en silencio por lo que se requiere a los participantes la seriedad y madurez necesaria

M.C.S.- La Delegación de Pastoral Juvenil convoca la Jornada de Silencio y Oración que, el 4 de enero próximo, se propone para chicos y chicas desde los 16 años en adelante. Tendrá lugar en la Casa de Nazaret, nueva instalación diocesana puesta a disposición de este tipo de actividades en la salida de Jerez hacia la Cartuja.

Anuncian los convocantes que “el objetivo es vivir la experiencia de un día de retiro dedicado al Señor, aprovechando una jornada en silencio, por eso es necesario comprometerse a vivirlo con seriedad y madurez”. Se considera necesario que los participantes cuenten con el visto bueno del párroco o de quien pueda dar fe de su disposición y preparación.

Comenzará el 3 de enero a las 20:30 h., hora aproximada en la que finalizará el retiro al día siguiente aunque con posibilidad de pasar la segunda noche quien lo necesite. Solo es necesario llevar cuaderno, bolígrafo y Biblia. Todo el que pueda colaborar económicamente puede hacer una aportación de entre 15 y 20 € para los gastos.

La petición de información que sea precisa y la formalización de las inscripciones pueden realizarse por medio de la siguiente dirección de correo electrónico: lacasadenazaret@pjasidonia.org.


domingo, 25 de diciembre de 2016

Papa Francisco en Navidad: Renunciemos a la tristeza y lo efímero porque ha nacido Dios

El Papa en la Misa de Navidad. Foto: ACI Prensa
El Papa en la Misa de Navidad. Foto: ACI Prensa
ACIPRENSA.- En la Misa que presidió a las 21:30 horas de Roma en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco explicó el verdadero sentido de la Navidad: “Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos la sencillez frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pañales que lo cubren. Allí está Dios”.
“El Niño que nace nos interpela: nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará”, afirmó.
En la homilía que pronunció el Pontífice, también afirmó que “la Navidad tiene sobre todo un sabor de esperanza porque, a pesar de nuestras tinieblas, la luz de Dios resplandece”.
“Su luz suave no da miedo; Dios, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, naciendo pobre y frágil en medio de nosotros, como uno más”. Dejémonos tocar por la ternura que salva”, invitó el Papa.
A continuación, el texto completo de la homilía del Papa Francisco:
«Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tt 2,11). Las palabras del apóstol Pablo manifiestan el misterio de esta noche santa: ha aparecido la gracia de Dios, su regalo gratuito; en el Niño que se nos ha dado se hace concreto el amor de Dios para con nosotros.
Es una noche de gloria, esa gloria proclamada por los ángeles en Belén y también por nosotros hoy en todo el mundo. Es una noche de alegría, porque desde hoy y para siempre Dios, el Eterno, el Infinito, es Dios con nosotros: no está lejos, no debemos buscarlo en las órbitas celestes o en una idea mística; es cercano, se ha hecho hombre y no se cansará jamás de nuestra humanidad, que ha hecho suya.
Es una noche de luz: esa luz que, según la profecía de Isaías (cf. 9,1), iluminará a quien camina en tierras de tiniebla, ha aparecido y ha envuelto a los pastores de Belén (cf. Lc 2,9).
Los pastores descubren sencillamente que «un niño nos ha nacido» (Is 9,5) y comprenden que toda esta gloria, toda esta alegría, toda esta luz se concentra en un único punto, en ese signo que el ángel les ha indicado: «Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12).
Este es el signo de siempre para encontrar a Jesús. No sólo entonces, sino también hoy. Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos este signo: la sencillez frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pañales que lo cubren. Allí está Dios.
Con este signo, el Evangelio nos revela una paradoja: habla del emperador, del gobernador, de los grandes de aquel tiempo, pero Dios no se hace presente allí; no aparece en la sala noble de un palacio real, sino en la pobreza de un establo; no en los fastos de la apariencia, sino en la sencillez de la vida; no en el poder, sino en una pequeñez que sorprende.
Y para encontrarlo hay que ir allí, donde él está: es necesario reclinarse, abajarse, hacerse pequeño. El Niño que nace nos interpela: nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará. Nos hará bien dejar estas cosas para encontrar de nuevo en la sencillez del Niño Dios la paz, la alegría, el sentido de la vid
Dejémonos interpelar por el Niño en el pesebre, pero dejémonos interpelar también por los niños que, hoy, no están recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni de un padre, sino que yacen en los escuálidos «pesebres donde se devora su dignidad»: en el refugio subterráneo para escapar de los bombardeos, sobre las aceras de una gran ciudad, en el fondo de una barcaza repleta de emigrantes.
Dejémonos interpelar por los niños a los que no se les deja nacer, por los que lloran porque nadie les sacia su hambre, por los que no tienen en sus manos juguetes, sino armas. ´`´`El misterio de la Navidad, que es luz y alegría, interpela y golpea, porque es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de tristeza. Lleva consigo un sabor de tristeza, porque el amor no ha sido acogido, la vida es descartada. Así sucedió a José y a María, que encontraron las puertas cerradas y pusieron a Jesús en un pesebre, «porque no tenían [para ellos] sitio en la posada» (v. 7): Jesús nace rechazado por algunos y en la indiferencia de la mayoría.
También hoy puede darse la misma indiferencia, cuando Navidad es una fiesta donde los protagonistas somos nosotros en vez de él; cuando las luces del comercio arrinconan en la sombra la luz de Dios; cuando nos afanamos por los regalos y permanecemos insensibles ante quien está marginado.
Pero la Navidad tiene sobre todo un sabor de esperanza porque, a pesar de nuestras tinieblas, la luz de Dios resplandece. Su luz suave no da miedo; Dios, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, naciendo pobre y frágil en medio de nosotros, como uno más. Nace en Belén, que significa «casa del pan». Parece que nos quiere decir que nace como pan para nosotros; viene a la vida para darnos su vida; viene a nuestro mundo para traernos su amor. No viene a devorar y a mandar, sino a nutrir y servir.
De este modo hay una línea directa que une el pesebre y la cruz, donde Jesús será pan partido: es la línea directa del amor que se da y nos salva, que da luz a nuestra vida, paz a nuestros corazones.
Lo entendieron, en esa noche, los pastores, que estaban entre los marginados de entonces. Pero ninguno está marginado a los ojos de Dios y fueron justamente ellos los invitados a la Navidad. Quien estaba seguro de sí mismo, autosuficiente se quedó en casa entre sus cosas; los pastores en cambio «fueron corriendo de prisa» (cf. Lc 2,16).
También nosotros dejémonos interpelar y convocar en esta noche por Jesús, vayamos a él con confianza, desde aquello en lo que nos sentimos marginados, desde nuestros límites. Dejémonos tocar por la ternura que salva. Acerquémonos a Dios que se hace cercano, detengámonos a mirar el belén, imaginemos el nacimiento de Jesús: la luz y la paz, la pobreza absoluta y el rechazo.
Entremos en la verdadera Navidad con los pastores, llevemos a Jesús lo que somos, nuestras marginaciones, nuestras heridas no curadas. Así, en Jesús, saborearemos el verdadero espíritu de Navidad: la belleza de ser amados por Dios. Con María y José quedémonos ante el pesebre, ante Jesús que nace como pan para mi vida. Contemplando su amor humilde e infinito, digámosle gracias: gracias, porque has hecho todo esto por mí.